El Teatro alla Scalla de Milán es uno de los espacios líricos más importantes del mundo, lleno de historias y curiosidades que han marcado una época. Los más grandes compositores estrenaron obras que hoy son parte del canon universal. Y los cantantes, directores y músicos más importantes consideran que triunfar en La Scala es una consagración.
El teatro que nació gracias a un incendio
El teatro de ópera del Ducado de Milán, perteneciente a la Dinastía de Habsburgo, gozó de gran actividad durante el siglo XVIII como Teatro Regio Ducal. Pero el 25 de febrero de 1776 fue destruido por un incendio originado durante una fiesta de gala en Carnaval (los incendios eran normales en una época donde la iluminación se basaba en lámparas de aceite).
La Emperatriz María Teresa I de Austria llevó a cabo un proyecto para la construcción de un nuevo teatro cuyo nombre deriva del lugar sobre el cual fue edificado, la iglesia de Santa Maria alla Scala.
Desde entonces, y durante siglos, fue el laboratorio donde se probaba el futuro de la ópera. Para evitar un nuevo incendio La Scala contaba en varias estancias con cientos de cubos de agua listos para sofocar cualquier conato de incendio. Esta preocupación se prolongó en el tiempo hasta el punto de ser el primer teatro en el mundo en ser iluminado con luz eléctrica en 1883.
La resurrección de Verdi
Hay grandes artistas cuyo nombre está asociado intrínsecamente al Teatro Alla Scala, principalmente italianos. La desgracia personal se unió con el fracaso profesional de Giuseppe Verdi y el famoso compositor se planteó abandonar su carrera musical.
Pero Bartolomeo Merelli, director del Teatro Alla Scala, le convenció para leer un manuscrito basado en la biografía del rey babilónico Nabucodonosor II, del que quedó fascinado. Nabucco fue estrenado en 1842, Verdi retomó su exitosa carrera y la obra se convirtió en un éxito mundial que perdura hasta hoy.
Los altibajos de Pavarotti
El público del Teatro alla Scala, especialmente el del “loggione” (la galería más alta o gallinero), es mundialmente reconocido por ser uno de los más exigentes, pasionales y, en ocasiones, implacables del mundo de la ópera.
Esta reputación se basa en su conocimiento profundo del repertorio, especialmente en la tradición italiana, y su disposición a abuchear si la calidad no está a la altura. Ni siquiera la «Divina» se libró de sus críticas.
Pero fue Luciano Pavarotti quien ha tenido los altibajos más legendarios, pasando de ser abucheado a recibir una de las más grandes ovaciones durante más de 10 minutos seguidos en 1983.
El fantasma de María Callas
María Callas debutó en el Teatro alla Scala en 1951 y desde entonces mantuvo un estrecho vínculo que consolidó su estatus de «Divina» interpretando roles legendarios, como Medea de Cherubini.
Recientemente la exposición «Fantasmagoria Callas» le rindió homenaje en el Museo Teatrale alla Scala de Milán para conmemorar el centenario de su nacimiento, sugieriendo la proyección de un «fantasma» o la esencia de la cantante, más allá de sus grabaciones físicas.
Se cuenta que el espíritu de la diva adoraba tanto el escenario de La Scala que continúa merodea por allí eternamente, según relatos de trabajadores y visitantes: «Il fantasma del loggione».
